Tranquilidad, tranquilidad y más tranquilidad. Eso es lo que define estos días de ausencia forzada.
Sí, no he salido de casa. No me apetecía. El tiempo se ha vuelto loco por este lado del mapa. Tan pronto estaba lloviendo, como hacía bochorno o salía el sol, para luego tener frío. Ya digo, loco de remate. Y yo…vaga, muy vaga.
El jueves no trabajé. Era fiesta para mí, pero solo para mi. Romeo trabajaba y mis padres, hermanos, amigos y conocidos también. Conclusión: me quedé en casa.
Me levanté tarde, como no podía ser de otra manera, desayuné tarde y comí más tarde todavía. Deje las gestiones que tenía pendientes esa tarde (pura peraza) para otro momento mejor, y me tiré en el sofá con un libro, el mando de la tele y de la cadena de música (preparada con Los Secretos) y Cucurucho acurrucada en mi barriga. Una tarde estupenda.
El viernes, después de trabajar, teníamos un montón de cosas que hacer: gimnasio, Internet, supermercado. Pero al final, cuando se puso a llover inesperadamente, decidimos aplazar el gimnasio y sustituirlo por unos minutos de complicidad en el sofá, en la sobremesa, jeje. Luego, ya digo, fuimos a contratar Internet de una vez por todas (parece que entre hoy y mañana ya lo tendré instalado, genial) y luego, la compra semanal. Sin más.
Y el fin de semana… pues en casa también. Romeo ha estado prácticamente fuera de casa los dos días. Ya sabéis, se busca un hobbie, comienza a practicarlo con entusiasmo, poco a poco empieza a enloquecer y se equipa de arriba abajo, y finalmente, pasa de dedicarle (a dicho hobbie) un tiempo semanal razonable, a dedicarle todo el fin de semana. ENTERO.
Vale, vale, lo reconozco, las cosas no son del todo así. En realidad lo de este fin de semana es ¨excepcional¨, más o menos. Ha sido sábado y domingo porque era un curso de perfeccionamiento o no se que historias. Bien, me parece perfecto, pero es que a finales de semana vuelve a tener viaje de trabajo, cinco días. Y luego vuelve y ese mismo fin de semana tiene otro curso de perfeccionamiento. Y eso significa tres fines de semana sin poder hacer planes con el de ningún tipo. Y si tenemos en cuenta que entre semana solo nos vemos por la noche y que, a esas horas, está tan cansado que se me queda dormido en el sofá, pues, eso, que genial. Ya he hablado con él del tema, y también de que últimamente esta un poco plomo, la verdad. Lo reconoce, lo entiende…pero no puede hacer nada hasta que pasen estas semanas,…Y yo lo entiendo, claro, pero…me aburro, mucho.
Como consecuencia de lo anterior, he pasado el fin de semana con Cucurucho roncando a mi vera y haciendo flores para el jarrón del cuarto de baño. Si, si, flores. Os cuento: en el último viaje a Ikea compre un jarrón muy mono, de cristal transparente, con lunares hechos por el propio cristal, y he estado poniéndole flores: margaritas o cualquier otra flor cogida durante los paseos por el pueblo. Y quedan muy bien, pero duran muy poco.
Así que este fin de semana he cogido mi caja de abalorios y retales y me he liado a hacer flores, de abalorios claro, y de fieltro e hilo de plata. El resultado, pues no lo tengo muy claro. Raro, eso si, original,…diferente. Muchas flores de distintos colores, materiales y formas, juntas y revueltas. Muy colorido. A mi me gusta, creo. Y a Romeo también. O eso dice. Claro que, después de estar todo el fin de semana de pendoneo por ahí, como para decirme que no le gustan las flores. Por lo que, en realidad, me estoy dando cuenta ahora de que pueden ser las flores más horteras y cutres de la tierra y que yo, con la cabeza embotada de tanta casa no lo veo, y Romeo, aterrado por si yo tomo represalias, no lo dice. Bueno…¿Qué más da, no?
Podía haber salido de casa, por su puesto. Mi vida social no se acaba si Romeo esta ocupado. Pero no me apetecía, sinceramente. Por no apetecerme no me apetecía ni hablar por teléfono, con nadie. Y es que yo no se hablar por teléfono. Es un hecho. Sólo consigo mantener una conversación larga con un par de amigas, entre ellas Margarita a la que ya conocéis, más o menos, y mi madre. Y en todos los casos porque ya saben lo que hay y ellas hablan, y hablan y hablan sin importarles mi silencio, y cuando me da por hablar compulsivamente, que también pasa a veces, pues me escuchan con paciencia. El resto de la gente se desespera. Tengo amigas que no me llaman (me mandan e.mail o chateamos), porque dicen que soy un autentico coñazo por teléfono y que no me aguantan. Y si a esta falta de apetencia le sumamos que vivimos en un pueblo-pueblo, y que no tenemos Internet, pues el resultado ha sido un fin de semana muuuuuy tranquilo.
Y poco más…Que la tranquilidad está bien…pero, a veces, aburre.

La verdad es que a mi me gusta la tranqulidad, pero como dices, si es excesiva, cansa.
Yo también llevo esta semana con abalorios, haciendo llaveros, y ahora estoy con una pulsera para mi hermana, si no queda demasiado mal ya la publicaré. Que por cierto... ya podías poner una foto de las flores, y desde la más sinceridad (ejem) te diríamos que tal, jeje. Con lo cotilla que soy! jiji.
Besitos!
Me alegra saber que no te secuestraron en el Gimnasio ;) Se te ha echado de menos por aquí estos días. Y sí, a veces demasiada tranquilidad puede llevar a un sopor absoluto. Pero tú no desesperes, invierte el tiempo en lo que puedas mientras Romeo no está (como lo de las flores que, secundo la emoción de arori, me encantaría ver cómo te han quedado ;p) y ya tendrás un montón de fines de semana para hacer planes juntos y hasta para aburrirte con él en casa. No te desanimes por la falta de acontecimienos, que ya llegarán... 1 Besiño
A veces nos viene bien esa tranquilidad, esa armonía, ese disfrute personal, yo ahora lo estoy valorando cada dia más, aunque con el nene no me puedo quejar porque es un tesoro.
Pues yo al telefono...uysss, horas, jajaja, me encanta.
Te dejo un premio http://www.lacoctelera.com/gwenda/post/2008/05/27/premio-abrazo-a...
Muchos besitos y espero verte pronto con internet en casita
Ainnns...que ganas tenía de poder darte las gracias por ese premio tan especial. Me hizo muchísima ilusión. Por supuesto te he premiado con otro abrazo apretao, pero apretao apretao, jeje y con otro premio también muy especial.
De tu post de hoy te diré que me ha gustado mucho. Yo tampoco suelo leer esos emeil pero este es muy lindo y muy lleno de verdad.
De Alvarito, que decirte, que me alegro mucho de que empieze a comer, ¡ole por el!.
Joooo...me encantaría seguir cotilleando aquí pero es que me tengo que ir volando. Espero poder volver pronto guapa. Gracias otra vez.
Besucos!
PD: he intentado dejar este comentario en tu blog, pero no me deja, no se que pasa. Espero que lo leas, si es que puedo colgarlo aquí, que esa es otra.