Nota: escrito el martes 27 de mayo de
Con lo contenta que estaba hace un rato, cuando llegué a la oficina y tras encender el ordenador, puede ver el fantástico premio que me ha regalado Gwenda, ¡ainnnsss! ¡Que ilusión!, mi primer premio coctelero, y además un ¨Abrazo Apretao¨, ¡ahí es nada! Gracias guapisima, me ha hecho muchísima ilusión, de verdad de la buena, jeje…Que si oyes, que empecé esta especie de diario de mi nueva vida en pareja sin ningún propósito concreto, y mira tu por donde, he podido disfrutar de una gran acogida en este mundillo cibernético por parte de gente estupenda como Gwenda, que me ha regalado este premio, y que comparte con nosotros su maternidad y a ese peque adorable, lo cual es una pasada, o su hermana arori, que tiene un sobrinito guapo no, guapísimo y que nos cuenta sus vivencias en un blog muy fresco y divertido, o curarme-de-ti que siempre tiene lindas palabras para mi y que me pone los pelos de punta con sus escritos y ahora, también los dientes largos desde que sé que, al igual que Gwenda, es mamá, y se me despierta el instinto maternal,jeje, o como Bruxana, a la que disfrutaba leyendo en silencio desde hace tiempo y con la que ahora cotilleo, si me permite esa expresión, de mil cosas, con lo que eso me gusta. Y alguna que otra persona mas que se ha pasado por aquí en alguna ocasión y que, en algunos casos, también han tenido unas palabras para mi. Ya digo, que me siento como en casa con tanta gente guapa que habita en la coctelera y que, además, ahora me dan un pedazo de premio. Ilusionada perdida, como una niña.
Pues eso, que estaba yo tan contenta con mi premio pululando por la oficina hasta que, en un ratito que he podido sacar milagrosamente, me he metido en Internet para informarme un poco de las caídas de gato. Y es que ayer, casi tenemos una desgracia, vamos que nos libramos por los pelos. Veréis: ayer, Romeo y yo, tras volver del gimnasio y una vez ordenada la casa, (por encima, no creáis), nos sentamos un ratito en el sofá, ya sabéis, para hacer un poco de tiempo antes de ponernos a hacer la cena. Bueno, pues el caso es que empezamos a hablar, y a hablar, y a hablar…hasta que en esas estábamos cuando llamaron al timbre de casa. ¿Quién será? Miré la hora en el móvil (todavía no tenemos reloj en el salón, y creo que tampoco lo quiero), ¡mierda las 22:30 h, y la cena sin hacer!. Nos habíamos liado y era tardísimo. Bueno el caso es que Romeo fue a abrir la puerta mientras yo me ponía en plan. Resultaron ser unos vecinos del primero que al volver a casa habían visto a Cucurucho en la calle. ¡EN
Sea como fuere, lo cierto es que había sufrido una caída y podía estar herida. Al ir a mirarla no la encontrábamos. ¡Horror! Yo ya histérica perdida, un cuarto de hora o más buscando por la casa y cuando Romeo ya se estaba calzando, con cara de angustia, para salir a la calle a buscarla, por si se había lanzado al vacío otra vez durante el escaso minuto en que nos despedíamos del buen vecino, vi su cola moverse detrás de la puerta de la cocina. Estaba comiendo y bebiendo. Al intentar tocarla, para ver si la dolía algo, comenzó a ronronear y dejó de comer para dirigirse al salón. Allí se acomodó en un edredón que hace las veces de manta del sofá, cuando no hay visitas claro, y que la encanta. Estuve acariciándola y parecía estar bien.
Pasado el susto inicial todo siguió con normalidad. Pero luego, empecé a pensar que no sabíamos realmente cuanto tiempo había estado en la calle, podía haber sido cerca de una hora, ya digo que Romeo y yo nos liamos a hablar y se nos pasó el tiempo, y bien pudo caerse o tirarse al comienzo de nuestra conversación y nosotros no darnos cuenta. Además, estaba tranquila y ronroneaba, pero no se relajaba del todo para dormir, siempre en la misma postura. Empecé a agobiarme, pero la tocaba por todas partes y no mostraba signos de dolor. Si es verdad que a medida que la tocaba más abajo, más cerca del culete, se quejaba, pero eso lo hace siempre. En la cabeza puedes tocarla todo lo que quieras, pero el cuerpo ya es otra cosa, y a medida que te acercas al trasero oh, oh,…¡peligro!.
Finalmente, paranoica perdida, me quedé con ella hasta las dos y pico de la mañana. Ella tranquilita, ronroneando a ratos y yo venga mimarla y darla besitos que la gustan mucho. Luego me fui a la cama y estuve pendiente, despierta, hasta eso de las tres, mas o menos. Esta mañana me levante a las 7: 30: h y fui a ver como estaba, porque yo la deje dormida en el salón, como muchas veces pero luego, cuando la apetece, se va a la cama con nosotros. Hoy no estaba allí, así que me fui al salón corriendo y me la encontré donde la había dejado por la noche, calentita, adormilada y ronroneando en cuanto me acercaba. Luego, volví a la cama y Romeo se levanto. Pude verla dar alguna vuelta siguiendo a Romeo, como siempre, y la escuche hacer pis en su caja de arena. Al levantarme yo, estaba otra vez en el famoso edredón, y no se movió hasta que, cuando ya me iba me acerqué a despedirme, y en un intento desesperado de comprobar que realmente no la pasaba nada, físicamente me refiero, (anímicamente ya se que tiene un susto en el cuerpo que no puede con el), la volví a tocar como pude, y esta vez me bufó como solo ella sabe hacerlo. Un bufido de los de ¡estoy muy enfadada, me has tocado las narices tía pesá! Y luego se levanto de la manta saltó al suelo y se alejó en plan chula mientras se estiraba. Así la deje. Ese bufido me dejó tranquila, porque pude ver a
Luego llegué a la oficina vi el premio de Gwenda y tan contenta, claro, imaginaros cuanta ilusión. Pero ya digo que después, durante esta mañana, he estado investigando algo en Internet. Y me he asustado mucho. Bueno, en realidad estoy histérica como pocas veces. He leído un montón de cosas, historias que acaban bien y otras que acaban de la peor forma posible. Además me he enterado que existe algo que se llama ¨Síndrome del gato paracaidista¨, que es algo que sufren después de una caída de este tipo. También que es mejor que caigan desde los pisos altos a los bajos, porque el tiempo de reacción es mayor y caen de pie. Sin embargo, desde poca altura, como sería nuestro caso, es muy difícil que caigan de pie y puede sufrir lesiones internas graves. Ahora mismo estoy aterrada. Deseando que llegue la hora de ir a casa y comprobar como esta. Voy a salir antes del trabajo y me voy a casa directamente. Hoy no como con mi madre. Y cuando llegué Romeo, esté como esté, al veterinario, para quedarnos tranquilos. Si supierais cuanto la quiero. Si la pasa algo, va a ser una autentica tragedia. Estoy realmente histérica.
El caso es que esta mañana me vine tranquila, en serio. La vi bien. Pero leer tanta historieta me ha puesto muy nerviosa.
No se como acabará esto. No se cuando podré colgar lo que estoy escribiendo ahora y dar las gracias a Gwenda como se merece.
En el mejor de los casos, a las 15:30 estaré en casa con Cucurucho, que estará requetebién y todo quedará en un susto; vendrán los de Internet esta tarde como dijeron y esta noche podré colgar algo bonito y con final feliz.
En el peor de los casos, …no puedo ni imaginarlo sin echarme a llorar.

Es que lo que no tienes que hacer es dedicarte a mirar por internet cosas.. porque hay muchas, y a lo que haces es asustarte. Espero que el veterianario te dijera que estaba bien.. como hay más post, sigo leyendo, jiji.
Besitos!
Te digo lo mismo que arori, sobreviviendo, Internet es un peligro! Puedes encontrarte tantas historias raras que sales con los pelos de punta, y no es que no pasen realmente, pero no tienen por qué pasarte a ti (y a Cucurucho). Voy a seguir yo también... ;) 1 Besiño
ufff, no veas que susto, aunque por el resto de los post (el título) parece que la cosa con Cucuruco está mejor, de todas formas sigo leyendo para quedarme más tranquila.
Es como tener un hijo, ¿verdad?, toda la noche preocupada, y la mayor parte de las veces por nada o por algo sin la mayor importancia. Cucurucho es ya nuestra mascota virtual, nuestra gatita... Dale un achuchón de mi parte.
Gracias por mencionarme, ya vi que colgaste el premio, lo dicho sigo leyendo, jijiji.
Muchos besitos