Fin de semana de enfados.

Primero me enfadé con Cucurucho. Ya lo se, pobrecita, pero es que la tía tiene tela. Si vierais como me dejó el brazo de arañazos. Resulta que al llegar a casa el viernes se nos escapó escaleras arriba, al trastero, como siempre, vamos. Y al ir a buscarla no quería volver a casa. Que no había forma oyes, y allí estuve, casi un cuarto de hora persiguiéndola por los pasillos y cuando conseguí cogerla se puso como una loca. Empezó a hacer fuerza con las patas traseras y claro, con esas uñas que tiene (porque yo no se las quiero cortar, quiero que este como ella es, no como le venga mejor a los muebles), pues claro, me dejó el brazo que da pena verlo. Daño, daño. Total, que me enfadé.

Romeo se reía de mí. Decía que no iba a aguantar más de cinco minutos sin hacerla caso. Pero lo conseguí, sí, si, me costó mucho, muchísimo, pero lo logré. Hasta el día siguiente al medio día la ignoré totalmente. Bueno, por la noche la tapé con su mantita para dormir, pero ni una caricia, ni un besito ni nada, y por la mañana la puse la comida claro, pero nada más. Ufff!! me costó resistirme a esos ojazos que tiene, y a sus invitaciones para jugar al escondite y sus arrumacos a mis piernas, pero no puede ser. Que no, que no, que la tengo muy mimada y eso no puede ser, que hace siempre lo que la da la gana y se tiene que dar cuenta de que destrozar los brazos de la gente que la quiere no esta bien. Y punto. Además pude comprobar que se da cuenta, que si, que si, que sabía que había hecho mal y por eso me buscaba después, para chantajearme emocionalmente, no sabe nada. Al final hicimos las paces, claro, pero el enfado no me lo quitó nadie.

Y después me enfadé con Romeo. Resulta que él iba a pasar el día fuera, y llegaría a casa, según me dijo, sobre las 20:30 o las 21:00 horas. Bien, pues nos habían invitado a cenar pero como yo ya le había oído algo de que iban a volver más tarde de lo normal, antes de confirmar que iríamos a la cena, le consulté, claro. Sin problemas, me dijo. Bueno, pues al final llegó a casa a las 23:45 h. Si, si, como lo oyes. Yo se que si hubiera podido regresas por su cuenta antes de esa hora, lo hubiera hecho. También sé que cuando me dijo que no había problema con la cena, lo dijo porque así lo creía. Pero vamos a ver, que no se puede llegar a casa de nadie a las 00:00 h a cenar. Por supuesto, yo había llamado unas 750 veces por teléfono para disculparme y para decirles que empezaran sin nosotros, que ya nos pasaríamos a tomar una copa. Pero no quisieron, prefirieron esperarnos. La verdad es que son gente muy cercana y de mucha confianza y, ciertamente, no pasaba nada. Pero aún así, me enfadé. Es que digo yo que hay que ser un poco más responsable…o consecuente con lo que se dice, o…yo que se. El caso es que me enfadé.

Total, el que el fin de semana fue bastante coñazo, para que engañarnos. Lo único que destaco fue que, por fin, hicimos una visitilla a un invernadero que yo tenía muchas ganas de conocer. Nos encantó, y compramos alguna planta para el pisito, y también una carnívora, para un regalo, que, por cierto, causó sensación.

En cuanto a lo que va de semana, pues muy tranquila, la verdad. Bueno, eso no es del todo cierto. El lunes tuve un día raro-raro. Con muchos cambios de humor sin sentido, pero creo que se debían a la visita de la mujer de rojo, ya sabéis, la del anuncio de compresas, jeje (anuncio que odio, por cierto, como todos los de compresas en general, porque digo yo que ¿quién se plantea a que huelen las nubes? Y sobre todo ¿si alguna vez te lo planteas, que todo puede ser, que relación tiene eso con tener la regla? En fin…que me voy del tema. Pues eso, que algún cambio de humor inesperado y dolor de ovarios. Pero eso fue el lunes. El resto del tiempo trabajando mucho, pero mucho-mucho. Ayer por la tarde incluso tuve que llevarme documentación a casa para leer y adelantar, algo que nunca había hecho, jamás. En el momento que salgo por la puerta de la oficina empieza mi vida, la de verdad, la que me importa, y el curro se queda allí, en la oficina, nunca me lo llevo a casa. Pero ayer estaba bastante activa, raro en mi, y me apetecía leer la documentación tranquila. Además el tema me apasiona, y claro, imagino que todo influye. Eso si, en cuanto llegó Romeo a casa, lo dejé. Pobrecito, tiene un catarrazo o gripazo o no se. El caso es que tiene la nariz como un tomate de tanto sonarse y dolor de cabeza y malestar en general, además de falta de apetito y... En fin, que da pena verlo, jeje. Así que tarde de sofá con mantita y muchos mimos. Por supuesto, cociné yo, una cenita rica-rica, aunque esté mal que yo lo diga, jeje.

Lo que no hice fue planchar. Y menos mal que el sábado había dado vuelta a la casa, quiero decir que la limpié a fondo, que si no…Pero claro, no tuve tiempo para estudiar, ni para escaparme al ciber antes de llegar a casa, ni para comprar el regalo que tengo pendiente para una amiga, ni… bueno, que ya habrá tiempo, que después de tanto enfado hoy me he levantado como que muy contenta, y bien descansada, no se…que me siento bien, y hoy no quiero agobios …y tranquilos, que no tiene nada que ver con eso de que me guste ser mujer, como en el anuncio de compresas, que no es que no me guste, que sí, pero vamos que tampoco doy saltos de alegría cuando tengo la regla, jeje…bueno, que ya me lío otra vez.

Y ahora a estudiar, que si no, como lo vaya dejando…malo-malo.