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La Coctelera

21 Julio 2008

Hoy iba a contaros la segunda parte del viaje visita, pero al llegar a casa (y después de la agotadora mañana de trabajo que he tenido) me he quedado frita. Si, si, como una autentica ceporra, y menos mal que Romeo me arropó un poco con la sábana, que sino ahora estaría estornudando sin parar. No es que haga frío, que va, todo lo contrario, lo que pasa es que al llegar a casa lo primero que he hecho ha sido abrir todas las ventanas para que corriera un poco de aire, y, después, me he quitado la ropa para disfrazarme (así es como llamo a mis pijamas/piratas/mallas de andar por casa: el disfraz, jeje, porque ciertamente parece que estoy disfrazada) pero antes, quería darme una ducha y me he tumbado en la cama a estirar un poco la espalda mientras Romeo salía del baño, y esperando, me dormí. El caso es que me he despertado hace un rato (esta noche va a ser muy laaaaaaaaaga) porque Romeo no ha querido hacerlo, decía que parecía estar muy a gusto, y claro, ahora estoy un poco atontada.

Además, me apetece más cotillear un poco con vosotros que ponerme con el Photoshop a darles formato Web a las fotos con las que quiero ilustrar el susodicho post. En fin, que la segunda parte del viaje tendrá que esperar un poco más.

La verdad es que no tengo mucho que contar, bueno, quiero decir nada especial/diferente. Los últimos días ha transcurrido con normalidad, y mucho calor. A ver si esto acaba pronto porque voy como alma en pena por las esquinas, ¡madre mía que calor!…aunque no llega a los 43 grados del viaje, claro, de lo contrario ahora estaría llorando y no sentada delante del ordenador, jejeje

Pues como decía, poca cosa. Veamos:

El martes pasado (madre mía, hace como un siglo que no posteo nada), pues eso, el martes, Romeo y yo ¿disfrutamos? de nuestro primer día de playa del verano. Y digo ¿disfrutamos? porque a pesar de que era un día entre semana, y a una hora más que rara (llegamos a eso de las 18:00 de la tarde, largas, después de trabajar, comer y pasar por casa a por el bikini y a jugar un poco con Cucurucho, que la pobre llevaba todo el día solita), pues como digo, a pesar de eso, la playa estaba a rebosar de gente. Aparcar fue casi un milagro y encontrar un sitio entre tanta toalla ni os cuento.

No llevábamos crema protectora, (muy pero que muy mal hecho, lo se, pero es que ya digo que era el primer día que íbamos y nos pilló por sorpresa), así que, entre eso y que no me gusta nada de nada ponerme al sol en plan vuelta y vuelta, la idea era pegarnos un chapuzón entre las olas, disfrutar un poco del olor y el sonido del mar y volver a casa raudos y veloces. Y esto último lo cumplimos (no estuvimos ni una hora), pero lo del baño lo dejamos para otro día porque, como ya digo, allí no entraba ni un alfiler, y cruzar la playa desde donde estábamos para llegar al mar parecía una misión imposible. Pero bueno, me gusto ver el mar en todo su esplendor y volver a esa playa a la que hacía años que no iba. Me trajo muchos recuerdos de la infancia. Además, me traje un par de conchas muy monas con las que me haré unos pendientes, o igual mejor una tobillera, ya veremos.

Por la noche, como yo no trabaja al día siguiente (era fiesta en el municipio), convencí a Romeo (el si trabajaba, jiji) para ir un ratito a la fiesta. Hacía muy bueno y gustosa me hubiera puesto las ¨pisa mierdas¨ y me hubiera metido algún que otro kilómetro hasta llegar al sitio en cuestión. Y es que la fiesta consiste en eso: se va andando hasta la Iglesia a encender una vela y luego a misa, creo, y después se pasa el rato con los amigos entre cañas y rosquillas bailando en la romería. Pero ya digo que Romeo si trabajaba al día siguiente, así que tuvimos que coger el coche y luego aparcar, ufff…cada día soporto menos los coches. En fin, que ya me estoy liando como siempre, que llegamos, aparcamos, y nos dimos una vuelta por allí, que estaba lleno de gente, pero lleno-lleno. Y claro, entre tanta gente nos encontramos con un montón de personas a las que hacía años que no veíamos, es lo que tienen las fiestas de los pueblos. Estuvo muy bien, la verdad sea dicha. Antes de volver a casa tomamos un par de refrescos y echamos algún baile, jeje

Al día siguiente, miércoles, me levanté tarde (¡por fin!), aunque no tanto como me hubiera gustado porque me despertó el cartero, en fin…y como buena ama de casa, recogí un poco e hice la comida para Romeo y para mí. Y por la tarde, cuando me iba a sentar a cotillear con vosotros, recibí la visita inesperada de una amiga, bueno de dos, la mamá y su pequeña de tres añitos, preciosa, jeje…así que pasé la tarde cotilleando con ella, con la mamá, mientras la peque se lo pasaba en grande con Cucurucho, unos folios y mi caja de pinturas. Hizo un dibujo muy mono que luego me regaló, y que ahora decora la puerta de mi nevera.

El resto de la semana, de locura, como siempre, vamos.

Y el fin de semana recibimos otra visita. Ésta vez de un amigo de Romeo, que ahora también es mío, claro, al que queremos un montonazo. Vino a conocer el pisito nuevo, que le gustó mucho, y a descansar, según dijo, aunque no se si descansaría mucho, porque aunque el sofá (que se hace cama) es muy cómodo, no deja de ser un sofá, jeje, y, además, Cucurucho andaba en celo y nos regaló un conciertazo de maullidos que duró toda la noche. Madre mía, el pobre sufrió acoso por parte de nuestra amiga gatuna durante todo el fin de semana, pero él, que es todo un caballero, aguantó como un campeón y la mimó todo lo que pudo y un poco más. Resumiendo: Romeo y él juraron a la Play mientras yo trabajaba un rato (otra vez me tuve que traer trabajo a casa), luego una cenita tranquila con buena conversación y unos chupitos del limón chelo que Margarita y amantebandidocorazóncorazónmalherido nos habían traído de su último viaje a Roma, riquísimo por cierto. Al día siguiente desayunamos muy tranquilitos también, y luego nos fuimos a conocer un pueblo muy bonito que hay aquí cerca, y a ver su Mercado Medieval. Estaba lloviendo, aunque hacía mucho calor, así que no había demasiada gente y pudimos ver todos los puestos con tranquilidad. Por cierto, me llamaron mucho la atención unas hojas metalizadas (hojas de los árboles), preciosas, pero me resistí a sus encantos, aunque ahora me estoy arrepintiendo porque eran realmente bonitas. Luego, un vermú y a casita a comer. Nuestro amigo se marchó después del café porque tenía un largo viaje por delante, y Romeo y yo nos tiramos en el sofá a perrear, esto es, a leer, ver una película, dormir, …con la lluvia golpeando los cristales, mmmm…genial.

Y eso es todo, bueno, eso y que hoy, antes de ir a casa, nos fuimos emocionados perdidos a comprar (después de mucho ahorrar) la Wii y la Wii Fit (ya me estoy viendo haciendo step, aerobic, yoga…como loca, jiji), pero, como no podía ser de otra manera, estaban agotadas. Nuestro gozo en un pozo. En fin, seguiremos esperando.

Y ahora si que si: Os dejo que Romeo y yo vamos a preparar la cena. ¡¡Muaaaack!!

(Oye, que a gusto me he quedado, que ya echaba de menos esto de cotillear con vosotros…jiji, no tengo remedio).

18 Julio 2008

Con una maleta llena de ilusión, una cámara de fotos y un libro, Romeo y yo poníamos en marcha el coche rumbo a Castilla León, a las cuatro y media de la tarde de un caluroso viernes de junio. El objetivo del viaje era, nada más y nada menos, que dar la bienvenida a este mundo a una personita que, por aquel entonces, solo contaba con cuatro días de vida. Lo que no imaginábamos era que, además de eso, el viaje iba a regalarnos un montón de sorpresas y momentos para el recuerdo.

Atrás, y con mucha pena, dejábamos a Cucurucho, quien, sin embargo y para mi sorpresa, no parecía estar afectada por nuestra marcha cuando al sacarla de su transpotín, vio donde se encontraba: la casa de mis padres, claro que, hasta hace apenas unos meses, también era su casa. Abrió unos ojos como platos, se pegó unas cuantas carreras por los enormes pasillos y, finalmente, completamente agotada, se tumbó en el que durante años fue su sillón a ronronear de gusto con las caricias de mi madre.

Vale, vale, al tema: Por delante, teníamos 4 horas de viaje con un calor asfixiante, así que, con la única intención de amenizar el trayecto, decidí regalarle a Romeo un conciertazo y comencé a cantarle todo un selecto repertorio de canciones a voz en grito. Sin embargo, él no supo apreciar el encanto de mi aterciopelada y dulce voz, y al rato optó por pasar de mí y poner un CD. Como cabía esperar, su reacción me indignó completa y absolutamente, y decidí hacer lo propio. Abrí el libro:

¨…Hace tres días que Juana (Juana la Loca) se niega a abandonar la garita del guardián. (…) Afirma que es prisionera y permanecerá donde la han detenido.

- ¡Idos –aúlla Juana -, partid! (…)

- Me quedaré solo el tiempo necesario para hacerte entrar en razón, hija mía. En cuanto hayas regresado a tus aposentos, me iré.

(…) Acurrucada en un sillón, la joven no deja de mirar a su madre. La reina (Isabel la Católica) se acerca a pasos lentos, se instala en el incómodo asiento.

- He venido como madre, como amiga.

- Dejad de intentar ganarme para vuestros fines con pequeños halagos que no pueden ya engañarme. (…)

- He escrito a Felipe diciéndole que te harás a la mar en abril. ¿Estás satisfecha?

- No os creo. No habéis dejado de mentirme y mi marido no confiará en vuestras promesas. Cien veces me ha dicho que dudaba de vuestras buenas intenciones para con nosotros, que os consideraba una adversaria.

- ¡Cállate, divagas!

- Madre, conozco lo que se oculta bajo vuestras atenciones. Sin duda me consideráis una boba que no entiende ni comprende nada, pero desde que llegué a España no he dejado de escucharos, de observaros. Odiáis a Felipe y me consideráis algo sin importancia.

- Jamás- balbucea la reina. (…)

- Y habéis cometido un grave error de apreciación, pues Felipe y yo estamos decididos y somos solidarios.

- ¡Cállate! –ordena Isabel.

- Bastaba con dejarme partir si no queríais escucharme. Felipe será rey de Castilla y ambos gobernaremos con total inteligencia, pues nos amamos.

- ¿Sabes acaso lo que es el amor, pobre hija mía? El amor es caminar como yo junto a un hombre, y tú te arrastras a los pies de Felipe.

- ¡Si mi padre os hubiera amado como afirmáis, no habría tenido tantas amantes!

Un súbito rubor sube a las mejillas de la reina. Juana no tiene derecho a pronunciar esas palabras, las únicas que pueden humillarla todavía. (…)

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La reina se enfrenta a Cisneros. Tres semanas le han sido necesarias para recuperarse de la horrible escena, pero ahora está dispuesta a regresar a la Mota. (…)

- Cisneros, Juana está enferma, enferma de amor si esta palabra puede significar algo, pero mi pobre pequeña curará, y tal vez más de prisa de lo que cree...¨

(Fragmento de la novela-histórica ¨Loca de Amor¨, de Catherine Hermany-Vieille)

En este momento de la lectura, Romeo, que ya llevaba conduciendo unas horitas, me comentó que ya iba siendo hora de parar a descansar. ¿Pero donde? Pues en Medina del Campo, claro, nos cogía de camino y así podríamos ver el Castillo de la Mota, donde siglos atrás tuvieron lugar los apasionados acontecimientos que el libro acaba de ofrecerme.

Y esto fue lo que vimos:

El Castillo de la Mota fue construido sobre los restos de una fortaleza musulmana del siglo XII, en 1440 por la familia Fonseca. Durante el reinado de los Reyes Católicos fue fortalecido llegando a ser considerado unos de los mejores castillos europios de la época. Mucho más tarde fue prisión de Estado.

Me pregunto desde cual de estos torreones pensaría Juana día y noche en su amado Felipe. Tal vez, si hubiéramos podido visitarlo por dentro algún guía nos lo hubiera contado, pero no tuvimos esa suerte. Aún así, el paseo fue una delicia.

Después, hechas las fotos y satisfecha mi curiosidad, Romeo y yo fuimos a dar una vuelta por el pueblo y aprovechamos para tomar algo fresquito porque el calor era insoportable, y aquí tengo la prueba de ello:

Luego, más coche y, finalmente, llegamos a nuestro destino: Salamanca.

Lo primero que hicimos fue ir a ver a la personita que había motivado nuestro viaje, claro. ¡Ay, que linda! Era un bebe tan chiquitín, jiji, como todos, claro, pero yo siempre me sorprendo al observar su placido sueño y ver esas manitas tan pequeñas, jeje, una preciosidad. Emocionados, felicitamos a los orgullosos papis, y luego regalitos, cotilleos, risas, cena, en fin…momentos inolvidables para el recuerdo.

Ya de camino al lugar en el que pasaríamos la noche, dimos un breve paseo por la ciudad, más por placer que por necesidad, y sonreímos al comprobar que estaba tan hermosa como siempre.

Después, con la ilusión puesta en el día siguiente, nos acostamos con la intención de gozar de un sueño reparador, si es que nos dejaba el calor, claro…Continuará.

14 Julio 2008

La cena-fiesta de inauguración del pisito fue todo un éxito. Si, si, los comensales la pusieron un 10, ni más ni menos, claro que, eran amigos y que otra cosa iban a decir, jeje. Aunque, ahora que lo pienso, son como de la familia y había confianza más que suficiente como para decir lo contrario y reírnos todos. En cualquier caso, Romeo y yo quedamos satisfechos con el resultado y eso que, 30 minutos antes de que comenzaran a llegar los invitados, yo experimenté un momento de terror absoluto y creí que aquello saldría mucho más que mal. Os cuento:

Ya os adelanté que hubo que hacer la cena un día antes de lo que estaba previsto por motivos ajenos a nosotros, los organizadores, así que el jueves tuvimos que ir corriendo al supermercado a comprar todo lo necesario y, después, a casa a limpiar y dejarla reluciente, porque oye, aunque los invitados sean como de la familia, lo cortés no quita lo valiente. Ya teníamos pensado el menú desde el miércoles, pero hubo que hacer cambios de última hora porque, como en principio la cena iba a ser el sábado, Romeo tenía planes para el viernes por la tarde y, como ya sabéis, yo no es que sea una cocinera experimentada, así que la idea de encargarme yo de hacerlo todo no era viable si queríamos que la cosa saliera medianamente decente. Por eso hicimos un cambio de menú, para que yo pudiera ir adelantando algo por la tarde hasta que Romeo llegara a casa a eso de las 20:30 horas. Sin embargo, Romeo llegó a las 21:45, si, si, 15 minutos antes de la hora prevista para el comienzo de la cena. El coche le dejó tirado, en fin…sin comentarios. Pero me estoy adelantando. Veamos: el caso es que yo llegué a casa a eso de las 17:00 horas y lo primero que hice fue poner la mesa. Tuve que mover muebles del salón para hacer espacio y, como no podía ser de otra manera, al acoplar la mesa desplegable de la cocina a la mesa del comedor del salón, como habíamos planeado (para todo esto tuve que vaciar todas las mini baldas y cajones de la mesa de la cocina que estaban llenas de libros de cocina, manteles, servilletas…en fin, de todo un poco, y subirlas a una balda que está por encima de los armarios y que tiene la función, normalmente, de aguantar un millón de flores que nos dan color y alegría a nuestra mini-cocina, para así poder tener un poco más de espacio y cocinar a gusto), pues eso, que al acoplar la dichosa mesa de la cocina a la otra, me di cuenta de que así no había forma humana de poner una mesa para tanta gente. Pánico absoluto y finalmente, una solución improvisada: desalojar el escritorio desde el que escribo ahora mismo, que no es otra cosa que una tabla con patas, y utilizar el mismo. Así que, otra vez la mesa de la cocina a su sitio y, por supuesto bajar todas las cosas de la dichosa balda y volverlas a colocar. Luego, a la habitación pequeña a desmontar todo el tinglado.

Aquello que se me antojó fácil en un primer momento, resultó ser una misión prácticamente imposible. Resulta que la habitación es muy pequeña y entre la mesa y un mini-sofá que ya estaba cuando llegamos al piso, y el tendal y todos los juguetes de Cucurucho y un millón de cosas más, (no en vano es la ¨habitación desastrastre¨), pues era casi imposible poder moverse, y mucho menos bajar el ordenador con torre y todo, y la impresora y los altavoces y los apuntes y, en fin, un largo etcétera de cosas, sin desmontar nada porque aquello estaba todo lleno de cables y yo no me atrevía a meterles mano sola (para eso soy un desastre). Y no solo eso, que luego había que desmontar la mesa para poder sacarla, llevarla al salón y volver a montarla. Ya digo: pánico y más pánico. No obstante, como buena tozuda que soy, lo conseguí, aunque no os voy a contar el proceso porque es largo y humillante para mi persona y prefiero ahorrármelo.

Una vez acopladas ambas mesas, decidí relajarme y disfrutar, que para eso era la fiesta de inauguración de mi nidito de amor. Así que empecé a poner la mesa con mucho mimo y alegría. Y esto si lo conseguí, aunque primero tuve que dar un repaso a la vajilla y las copas, y sacarle un poco de brillo a la cubertería.

Me quedó preciosa, claro que difícilmente podría haber quedado fea porque es una vajilla increíblemente bonita, japonesa, regalo de mi santa madre y, además, tenía hasta las servilletas a juego. Por supuesto puse velitas pequeñas, para dar ambiente y también por los fumadores, y en algunos portavelas puse flores flotando en agua, que me iban que ni pintado con los dibujos de la vajilla y que llamaron mucho la atención dicho sea de paso.

Luego empecé a cocinar. Preparé unos canapés rellenos de una crema de aceitunas negras que gustaron mucho; hice unos rollitos pequeñitos de pimiento verde rellenos de tortilla de patata y cortados en plan...sushi, ya me entendeis, que también llamaron mucho la atención; verduritas variadas fritas con tempura, mmm; queso, bueno esto no lo hice yo claro; una ensalada rica-rica, y bueno, más cosas, todo en plan picoteo para tomar antes del segundo plato. También preparé, siguiendo las instrucciones de Romeo, un sorbete de limón para poner entre los entrantes y el segundo.

Luego, como me parecía que iba bien de tiempo, me vine al blog a publicar un post que iba a ser brevísimo, mientras cocía unas patatas para ponerlas al ali-oli. Por supuesto me enrollé como las persianas y se me fue el santo al cielo, así que las patatas se me pasaron (las comimos al día siguiente en vinagreta) y tuve que llamar a Romeo para que, de camino a casa, parara a comprar más patatas.

Me estoy enrollando mucho, el caso es que, como ya dije, Romeo llegó 15 minutos antes que los primeros invitados y todavía había muchas cosas que hacer, bueno que tenía que hacer él, así que yo me agobié viendo pasar los minutos y me puse manos a la obra, y menos mal que el segundo plato, pimientos rellenos, ya lo teníamos listo, que si no... Y como digo, el resultado fue un 10, claro que el mérito no fue solo nuestro porque el postre le hizo mi madre que, como ya he dicho es una santa: un riquísimo flan que yo decoré, porción a porción, con dos rosetones de nata y un par de frambuesas. Pero solo la dejé hacerlo porque no tenemos horno (bueno ya si, fue una compra del fin de semana) y con el cambio de planes no me daba tiempo a hacerlo al baño maría. Bueno, por eso y porque el flan de mi madre es famoso y sabía que todos los invitados iban a estar encantados con el susodicho flan de mi santa madre.

Por lo demás, no paramos de reírnos. Carcajadas y carcajadas entre bocado y bocado y, después, entre copa y copa. Hacía mucho tiempo que no me reía tanto. Llegó un momento que pensé que no podía reírme más sin que la cosa no derivara en unas agujetas agudas, que dolor de tripa de tanto reír. Increíble. Lo pasamos bien, jeje, hay que repetirlo.

Se marcharon a eso de las 3:30 de la madrugada ,y se fueron porque hacía tanto calor que no había forma de estar en el salón sin abrir las ventanas de par en par, y, con las ventanas abiertas en un segundo piso de un barrio tranquilo de un pueblo, metíamos ruido aún cuando no era así.

El sábado hubo que limpiar nuevamente, claro, pero cuando me levanté Romeo ya había desalojado la mesa, montado el escritorio donde estoy ahora mismo y colocado los muebles del salón en su sitio. Además ya había fregado lo gordo. Así que desayuné tranquilamente y luego le tomé el relevo y acabé la faena. Y como tenía resaquilla, si, si, pues pasamos la tarde en el sofá viendo la última temporada de ¨Perdidos¨, a la que estoy enganchada- enganchadísima. Y el domingo, pues más de lo mismo: dormir y sofá con los últimos capítulos de la serie y, también, palomitas y mimos a Cucurucho, que la tía se portó como una campeona en la cena y estuvo encantadora con todo el mundo, dicho sea de paso. No hacía día para nada más, llovía, y, como ya sabéis, gusto de disfrutar de la lluvía a través de los cristales y, además, estaba muuuuuuuuuy cansada.

Y aunque ya he cogido carrerilla como habréis podido notar por la extensión de esto que más parece un testamento que un post, tengo que dejaros porque Romeo reclama mi ayuda para hacer la ¨cena temática¨ de hoy lunes, esto es, comida mexicana, mmmm, fajitas con verduritas y salsa de tomate y nachos con guacamole (a Romeo le sale estupendo) al horno. Por supuesto es mucho más de lo que mi culo puede soportar, pero oye, la vida es corta y hay que disfrutar.

Y eso es todo. Vale, vale, …ya se que estoy un poco vaga y que todavía tengo un post pendiente y comentarios sin responder y, en fin…que tengo deberes cocteleros, pero darme tiempo y todo se andará.

Por cierto, Villarina sigue mejorando, ¡que bien!.

Muuuuuack!!

11 Julio 2008


Este va a ser un post brevísimo por falta de tiempo, como siempre, pero es que llevo un día de locos, como de locos ha sido toda la semana. Sin embargo, a pesar de ello, hoy también es un día estupendo, si, si, estoy muy pero que muy contenta y claro, mi parte cotilla me empuja aquí, a cotillearlo.

Pues como digo hoy es un día fantástico por tres razones:

1ª.- Ayer, después de otro día agotador, me encontraba yo limpiando la casa, algo que no estaba en mis planes pero que por un hecho inesperado tuve que hacer puesto que hoy, esta noche, va a tener lugar en ella, mi casita algo muy esperado y que me hace mucha ilusión, pero que os cuento más tarde, porque es la tercera razón de mi alegría. El caso es que el susodicho acontecimiento que tendrá lugar en breve, iba a ser el sábado, pero por motivos ajenos a mi, hubo que adelantarlo a hoy. Así que, estaba yo en modo maruja frota que te frota cuando llego Romeo con un regalito que…en fin, juzgar vosotros mismos:

No me digáis que no son bonitas,¡¡¡ aiiiiiis!!! Si es que tengo un Romeo que no me lo merezco. El caso es que las puse en mi mesita de noche y hoy, al despertarme (tarde tardísimo porque ayer me acosté a las tantas y claro, me dormí) pues esas lindas flores me han alegrado la mañana y me ido al trabajo más contenta que unas castañuelas. Y ese, por cursi que parezca, es el primer motivo de mi alegría.

2º.- La segunda razón es que esta mañana, después de estar toda la semana sin tiempo a penas para leer la prensa, estaba en ello cuando me he enterado, por fin, de que Villarina está mucho mejor. Imagino que ya sabréis quien es, porque su caso ha tenido mucha repercusión en los medios, pero por si no lo sabéis yo os lo cuento ahora mismo. Eso si, muy resumidito que como me enrolle no llego a todo lo que tengo que hacer.

Villarina, como así la han llamado los Asturianos, jeje, es una preciosa cría de oso pardo. Fue encontrada hace unos días por unos turistas madrileños en una carretera cercana al Parque Natural de Somiedo, en Villarín (Asturias), por ello el nombre. Estaba sola y muy desorientada por un coágulo que la oprimía el cerebro y la provocaba convulsiones epilépticas. Tras varios intentos de devolverla al medio natural sin éxito, estuvo ingresada en una clínica de Oviedo y, de allí, la trasladaron al Parque Natural de Cabarceno, en Cantabria, donde al parecer iba a tener más probabilidades de sobrevivir, aún cuando se temía que no lo hiciera. Allí, ha estado aislada del público y de las visitas y controlada mediante rayos infrarrojos para su más pronta recuperación, puesto que tienen localizado a su grupo familiar y esperan poder devolverla con ellos cuanto antes.

Pues bien, tras 9 días de ingreso, esa preciosidad ha recuperado casi totalmente la movilidad de las extremidades, el derrame ocular causado por el coágulo ha mejorado mucho por lo que ha recuperada prácticamente la totalidad de la visión del ojo izquierdo y un poco del derecho, y se muestra mucho menos desorientada. Además, ha cogido algún kilito, jeje, y ahora está muchísimo mejor.

Ahora solo queda cruzar los dedos y esperar que no tarde mucho en recuperarse del todo para que su readaptación al medio natural, junto a su familia, sea viable.

¡Bien por ti, Villarina!

Y como no podía ser de otra manera, para una admiradora de los animales como yo, esto es una fantástica noticia. Así que, al volver a casa, Cucurucho y yo lo hemos celebrado a lo grande con un festín de mimos y un laaaaaaago rato jugando al escondite, jeje.

3ª.- Y finalmente, pero no por ello menos importante, la tercera razón de que hoy sea un día estupendo es que, en tan solo…¡¡¡HORA Y MEDIA!!!! Comenzarán a llegar una docena de invitados para una cena-fiesta de inauguración de nuestro pisito, jejeje.

Y como siempre, me enrollo como las persianas y ahora tendré que darme muchísima prisa en hacer todo lo que tengo que hacer, ufff…siempre corriendo.

Mañana más y mejor, y sobretodo, mañana podré comentaros al fin, que he leído por ahí muchas cositas interesantes y también he visto que ha vuelto gente de la que tenía muchas ganas de saber. Lo dicho, mañana. Si me deja la resaca, claro, jejeje…

7 Julio 2008


Bueno, bueno, bueno, pues parece que hoy el dichoso router ha decidido ponerse a trabajar después de descansar todo el fin de semana. Si, otra vez con problemas de conexión desde el viernes, en fin…que no voy a entrar en detalles porque me mosqueo. Así que mejor aprovecho ahora, no vaya a ser que se canse nuevamente y se fastidie la cosa.

…Pero claro, así de pronto… no se que contar, no contaba con poder publicar hoy. En fin, hagamos memoria:

El viernes, después del trabajo y de una suculenta comida, Romeo y yo nos fuimos a hacer la compra semanal. Como siempre, vamos: que si vuelta para acá y vuelta para allá, y entre vuelta y vuelta, algún escaparate que mirar y claro, como no podía ser de otra manera, alguna comprita de más. Pero esta vez yo fui buena y no me compré nada, no, no. Sólo Romeo sucumbió a los encantos de la moda y se compró una camiseta, jeje, (pobrecito, cualquiera diría que está todo el día comprando, cuando, en realidad, pasa bastante de esas cosas y si no fuera por mi, que le doy la turra para que renueve camisetas o pantalones, él ni se da cuenta de que ya le va haciendo falta).

Y poco mas, porque yo andaba cansada, pero muy, muy cansada, así que de allí nos volvimos para casita. Sin más.

El sábado, aunque me hubiera quedado en la cama hasta las dos de la tarde, (soy una dormilona total, nunca me canso de dormir y dormir) pues eso, que aunque me hubiera quedado vagueando entre las sábanas, fui buena, otra vez, y me levanté prontito para limpiar toda la casa enterita, que falta le hacía.

Romeo no estaba, así que puse ¨Los Secretos¨ a todo meter y con Cucurucho siguiéndome a todas partes (y pisándome lo fregado y dejando marcas de sus patitas por todos los sitios) empecé con la tarea, no sin antes desayunar mis ya conocidas tostadas con cola cao y zumito de naranja, que una cosa no quita la otra.

Hecho lo anterior, me puse el delantal y la coleta de maruja y a cocinar. No tenía muy claro lo que iba a salir de allí (sin Romeo al lado por si las moscas, cualquier cosa puede pasar), pero, oye, que la cosa no estuvo nada mal. Os cuento:

Resulta que Margarita y su amantebandidocorazóncorazónmalherido, habían venido a pasar el fin de semana a la tierruca y claro, por la tarde venían a casa de obligada visita, y digo obligada porque la última vez se complicó y hacía como un siglo que no nos veíamos, así que tenían que venir, si o si. Y vinieron, claro, pero me estoy adelantando a los hechos. A lo que iba: el caso es que había sido el cumpleaños de amantebandidocorazóncorazónmalherido y Romeo y yo queríamos darle una sorpresita. Así que pensamos en hacer una merienda rica-rica y con fundamento, jeje.

Romeo optó por hacer sus famosas crepes de chocolate, mmmmm, y además, hizo también un sirope de limón que estaba para chuparse los dedos uno a uno y volver a empezar. Y yo…yo no tenía ni idea de que hacer. Finalmente, hice las Rosas del desierto, ya sabéis, aquellas de las que os hable, pero sustituí los cereales por las avellanas y me decidí por el chocolate blanco. Y aunque esté mal que yo lo diga, estaban de muerte. Y como la cosa no me quedó nada mal, pues me emocioné (como me pasa siempre) e intenté hacer más cositas. El resultado fueron unos mini….¿bombones? de chocolate y nata. Veréis:

Fundí chocolate negro en el microondas y luego, sobre papel film, ya sabéis, del transparente de toda la vida, echando cucharadas (pequeñas), una a una, separadas, y extendiéndolas hasta formar pequeñas circunferencias, hice la base y la tapa, por decirlo de alguna manera, de los bombones. A la tapa le añadí trocitos de avellana, que me habían sobrado de las Rosas del desierto, para decorar. Luego lo metí en la nevera hasta que se enfrió bien.

A continuación, hice una crema de chocolate, para el relleno. Esta la hice calentando a fuego lento nata líquida (utilicé la mitad de esas cajitas especiales para montar, ya sabéis que las hay para cocinar y para montar, pues de estás ultimas, de 200 ml, es decir, que utilicé 100 ml, éramos cuatro personas; lo siento, cocino a ojo porque soy malísima para las medidas). Pues eso, que calenté la nata a fuego lento y luego añadí, troceada, media tableta de chocolate con leche. Removí hasta que se deshizo bien el chocolate y luego lo dejé hervir durante un par de minutos. A continuación, también a la nevera durante una hora para que espesara.

Bien, pasada la hora, separé con cuidado las bases y las tapas de chocolate negro del papel film y las monté, poniendo en el medio, con la ayuda de una manga pastelera que improvisé con una bolsa de congelados, jeje, un poco de la crema de chocolate, bordeando la base, y en el medio un poco de nata montada. No se si se me entiende, espero que si. Es decir, la base de chocolate negro que no tenía avellanas; en el medio, la crema de chocolate y la nata montada; y luego, la tapa de chocolate negro decorada con las avellanas. También los hice sólo de nata y sólo de crema de chocolate. Y estaban muy ricas, si, si. Todo un invento, mmmmm….

Bueno, pues eso, que me puse en plan repostera y, después, con Romeo ya en casa, en plan cocinera, porque había que comer, claro, aunque en esta ocasión si me ayudó Romeo. Después, mientras Romeo preparaba la masa para las crepes y el sirope de chocolate y de limón, yo me tiré en el sofá a gozar de un merecido descanso, y luego, a inflar globos y a poner la mesa (lo se, lo se, ya no tenemos edad para globitos, pero a mi me gustan ¿qué pasa?, jijiji).

Cuando llegaron Margarita y su amantebandidocorazóncorazónmalherido, estaba todo listo. Nos sentamos a la mesa, comimos hasta hartarnos y sacamos fotos para el recuerdo, entre risas y brindis con chocolate a la taza (la cosa iba de chocolate, que le vamos a hacer)

A las dos horas, Romeo y amantebandidocorazóncorazónmalherido fueron abducidos por el ordenador y la infinita colección de música de Romeo, y Margarita y yo hicimos lo único que podíamos hacer: bebernos un sin fin de cervezas y cotillear como auténticas cotorras. Fue genial, la verdad sea dicha. Claro que, inevitablemente llegó la despedida así que, hasta dentro de muuuuuuuuucho tiempo, no habrá más cotilleos varios con Margarita. Así es la vida.

Y el domingo, pues muy tranquilito y con un poquito de resaca, debo decir, porque nunca bebo y claro, cuando lo hago…en fin. Me levanté a eso de las once porque me despertaron las campanas de la Iglesia y luego ya no hubo forma de poder dormirme otra vez. Salimos a comprar el pan y el periódico y después de comer, siesta y sofá.

Y eso es todo. Bueno, y que ahora tengo la casa llena de globos y a Cucurucho encantada de la vida jugando con ellos y dándonos unos sustos de muerte cada vez que sus uñas explotan alguno.Está enloquecida con los globos, ¡jejeje…si pudierais verla!.

Muaaack!!

Nota: se que tengo pendiente el post del viaje-visita, pero es que ando un poco vaga, es el dichoso calor, y si a eso le sumamos los problemas con Internet y que tenía pensado ilustrarlo con muchas fotos y resulta que casa vez que cuelgo alguna se me bloquea el blog y luego tengo que andar buscando como solucionarlo y para eso soy muy negada y bla, bla, bla, …pues como que no tengo ganas de ponerme a ello. Pero ya me llegará la inspiración.

2 Julio 2008


Tengo mucha suerte porque Oli, uno de mis últimos descubrimientos cocteleros, me ha nominado para hacer este bonito Meme. Así que, como estoy encantada de que se acordara de mi para esta linda aventura, también tengo que agradecérselo: gracias Oli, espero estar a la altura.

Por cierto, si todavía no la conoces ¿a que estas esperando? Entra aquí: Oli

Bien, voy a ello:

Tengo a Cucurucho dormida sobre mis piernas y un cuenco lleno de cerezas a mi lado para merendar, mmmm…jeje, vale, ahora en serio:

Tengo una familia increíble: tierna, alocada, fuerte, unida, que derrocha amor y que siempre está cuando se la necesita. ¿Qué más se puede pedir?

Tengo a alguien que, año tras año, camina conmigo por este ratito que es la vida y que, a pesar de todo ese tiempo, con sus momentos buenos y sus momentos malos, todavía sigue haciéndome sentir que tengo alma de niña.

Tengo una amiga, una bola de pelo color chocolate y con forma gatuna, que cada día me regala su compañía y me roba un millón de carcajadas.

Tengo, al fin, la independencia tanto tiempo deseada, en un piso chiquito donde estoy estrenando la vida en pareja.

Tengo la amistad de un puñadito de personas repartidas por toda la geografía española, y tanto las que tengo aquí cerquita, como las que están a cientos de kilómetros de mi, me hacen reír, me escuchan, me cuentan, y tiran de mí, para sacarme a flote, cuando corro el riesgo de hundirme en un mar de lágrimas tristes.

Tengo un sentido del humor tan diferente y loco, que no todo el mundo lo entiende.

Tengo un millón de historias leídas y por releer, y también para prestar, en las estanterías de mi biblioteca particular.

Tengo un montón de inquietudes, tantas, que no me dan las horas para satisfacerlas a todas.

Tengo una ausencia que llorar y un secreto que guardar.

Tengo una caja llena de besos y caricias.

Tengo una mirada dentro de una lágrima colgando de mi cuello.

Tengo un tesoro de hace dos siglos que me recuerda quien soy.

Tengo un hada flotando en una burbuja, que me mira desde una esquina de mi vieja habitación.

Tengo algo que olvidar.

Tengo unas viejas zapatillas de ballet y una falda de lunares que, guardadas bajo la cama, añoran los escenarios.

Tengo mi propio cuento escrito en una multitud de cuadernos cuadriculados.

Tengo mi imagen pintada por unas manos que me quieren.

Tengo un sin fin de velas para alumbrarme en las tardes lluviosas de sofá.

Tengo una canica por cada viaje que he hecho.

Tengo la ilusión puesta en una vida que está por llegar.

Tengo un oso de peluche que tiene mi misma edad.

Tengo la lágrima fácil.

Tengo un millón de lugares que descubrir, que esperan su turno en mi cuaderno de sueños.

Tengo una pulsera muy especial por hacer.

Tengo un deseo por pedir.

Tengo muchas reivindicaciones por gritar.

Tengo una infinidad de cosas que agradecer.

Tengo una cajita llena de recortables, y cientos de dibujos de mi niñez que mi madre guardó para mí durante más de 20 años.

Tengo una estrella en el cielo con mi nombre.

Tengo mucho que aprender.

Y ahora, tengo que preparar la cena, jeje. Así que a nominar:

Muy, muy difícil porque, y aunque se que me repito, mis amigos cibernéticos son poquitos, y como ya he estado cotilleando por ahí, he visto que alguno ya lo ha hecho y que otros ya están nominados para hacerlo, lo que reduce aún más mis posibilidades. Sin embargo, este Meme es muy bonito y por eso quiero nominar a Gwenda y a Arori, ya se que soy muy pesada chicas, pero es que este Meme me gusta de verdad y, además, se que tendréis muchas tenencias que compartir.

Y eso es todo. Muaaaack!!

30 Junio 2008

MAGIA

30 jun 08 Autor: sobreviviendoenpareja

Nota: escrito el domingo 29 de junio de 2008.

He tenido un buen fin de semana. De hecho, hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Veréis:

El sábado por la mañana, tempranito y por sorpresa, vinieron a ponerme, por fin, la línea telefónica (de la que paso totalmente) e Internet (que es lo que anhelo con desesperación). Prácticamente tuvimos que tirarnos de la cama para que el Técnico no nos pillara en los brazos de Morfeo, pero no me importó en absoluto. Con las ganas que tenía el madrugón me supo a gloria. Sin embargo, el gozo duró poco porque, cuando 10 minutos después de que el Técnico se fuera, me planté delante del ordenador con las tostadas, el cola cao, el zumo de naranja y toda mi ilusión, dispuesta a publicar mi primer post desde mi nueva casa, resultó que el router se colgaba y no había forma de publicar nada, ni de comentar, ni de nada de nada. En fin, llamada telefónica al servicio técnico y como conclusión que el dichoso router no iba bien. Así que, mi gozo en un pozo y la promesa de que mañana mismo, vienen a solucionarlo. Menos es nada.

Hacía un día estupendo y Romeo y yo pensamos en ir a la playita. No es que nos guste mucho eso de tirarnos en la playa cual cangrejos, pero un rato para ver y oler el mar y, sobretodo, disfrutar de sus olas en eternos baños salados, pues como que si nos gusta, claro, ¿y a quien no? Pero antes de salir de casa había que recoger un poco: hacer la cama, fregar las tazas del desayuno, recoger la ropa del tendal y regar las plantas. Y en eso estaba, regando las plantas digo, cuando descubrí con sorpresa que unas semillas que había plantado el jueves ya estaban creciendo. Increíble. Bueno, tal vez no lo sea, pero el caso es que, como ya he comentado alguna vez, no tengo buenas manos para las plantas. Yo las cuido con esmero: las riego, las pongo a la luz, las hablo, si hasta las canto a veces, jeje, pero nada, que se me mueren (aunque desde que nos mudamos hemos comprado unas cuantas y tengo que decir que están todas que da gusto verlas, y las cuido yo, no Romeo, no vayáis a pensar; debe ser que mi suerte con las susodichas esta cambiando).

El caso es que yo nunca había plantado un semillero como el que planté el jueves con toda mi ilusión, y aunque las planté con mucho amor, jeje, pensé que de allí no podía salir nada. Pero oye, que estaba equivocada. Me emocioné tanto que cambiamos de planes y nos fuimos a un invernadero estupendo que hay aquí cerquita, para comprar un plato de esos que se ponen debajo del semillero, para que siempre tengan agua, ¿cómo se llaman? bueno, que ahora no me acuerdo. El caso es que nos fuimos para allá y volvimos con el plato ese y otra plantita para el salón. Y yo más contenta que unas castañuelas. Hasta se me pasó el cabreo que me había pillado por lo de Internet. ¿No es increíble que de unas semillitas puedan crecer flores fascinantes? Es la magia de la vida.

Ya en casa, preparamos la comida y, tras zampárnosla, me tiré en el sofá a ver una película mientras Cucurucho, toda espatarrada ella en mi tripita, ronroneaba de gusto con mis caricias. Me quedé dormida, claro. Bueno, las dos. Y así pasamos la tarde.

Luego, me planté mi peto vaquero minifaldero (ya digo que hacía un calor espantoso) y nos montamos en el coche rumbo a Castro Urdiales. Era la semana grande, o sea, fiestas, y había algo que yo quería ver como fuera (pero eso no os lo cuento todavía, me lo reservo para el final, jejeje). De hecho estaba contando los días desde hacía más de un mes.

Llegar allí nos supuso un laaaaaaaaaaaaaargo rato de coche, pero mereció la pena, ya veréis el por qué. Además, durante el trayecto, pudimos deleitarnos la vista viendo a Lorenzo pegarse un baño antes de acostarse. En serio, una puesta de sol alucinante. Y al llegar allí esto:

¡Aaaaaaaaaayy! que bonito es Castro Urdiales. Si no lo conocéis no podéis perdéroslo.

Estaba de gente a reventar, un ambientazo increíble. Dimos un pequeño paseo para disfrutar de las vistas, y luego, de tapeo. Cañitas, pinchitos, risas, besos,…genial. Y de postre, mientras nos dirigíamos al sitio en el que tendría lugar lo que yo llevaba esperando tanto tiempo, pues un gofre de chocolate y nata. Si es que no tengo remedio, que no, que no, que a este paso en lugar de bajar esos kilitos los gano. Pero chica, la vida es corta y el día lo merecía.

Por fin llegamos. La plaza del Ayuntamiento era más pequeña de lo que me imaginaba, pero las vistas desde allí eran una pasada y, además, la habían decorado con mucha gracia, como se puede apreciar en las fotos:

Y a las 00:00 en punto ¿que creéis? Concierto de……tachan tachan…¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡LOS SECRETOS!!!!!!!!!! Aaaaaiinns!!! Disfruté como una renacuaja. Abrieron el concierto con ¨Ojos de gata¨ y luego ¨Hoy la vi¨, ¨Te he echado de menos¨, ¨Buena chica¨, ¨Y no amanece¨, ¨La calle del olvido¨,¨Ojos de perdida¨, ¨Cada vez que tu me miras¨, ¨Sobre un vidrio mojado¨, ¨Agarrate a mi Maria¨, ¨Qué sólo estás¨, ¨Volver a ser un niño¨, ¨Quiero beber hasta perder el control¨, ¨Pero a tu lado¨, …en fin, todas, una tras otra. Una gozada. Nos regalaron dos bis, y al final, fuimos el público los que cerramos el concierto cantando ¨Déjame¨ a voz en grito, mientras el grupo hacía los coros, jejeje. Estuvieron increíbles, contentos, divertidos, un lujazo de concierto. Brutal. Hasta tocaron ¨Por el bulevar de los sueños rotos¨, que es una canción que de siempre me pone el vello de punta. Es cierto que la versión que más me gusta es la que cantaba el gran, gran, gran, gran, gran Enrique Urquijo, al que, inevitablemente, se echo de menos, como no podía ser de otra manera, pero Álvaro no se quedó atrás, que va.

Reí, canté, grité, bailé, hasta se me escapó alguna lagrimilla, pero esto no se lo contéis a nadie. Es que últimamente tengo la lágrima fácil, no se por qué, estoy muy sentimentalona, están pasando muchas cosas a mi alrededor, y muchos cambios, y bueno, que emocionalmente ando un poco loca, ¡pero si a veces me emociono con la música mientras limpio la casa!. El caso es que algunas canciones invadieron mi alma melancólica y salvaje. Es la magia de la música. La magia de Los Secretos.

En fin, conciertazo como pocos, ya digo: BRUTAL.

Y como el post va de magia y resulta que hay alguien en este pequeño mundo coctelero que en cada post nos regala la magia de sus preciosas flores y, también, la magia de todas las canciones que forman parte de su vida, de la cual nos hace participes (todo un honor); y porque, además, según nos cuenta, últimamente anda un poco desanimada, pues aquí dejo este regalito en forma de fotos para ella, Bruxana, para que se anime un poco o, al menos, sonría un poquitín, que sonreír siempre es divertido.

Las fotos las sacó Romeo que es un artistazo (al menos a mi me lo parece), porque yo ni saltando hubiera conseguido sacar algo decente entre tanta gente. Y eso es todo, un concierto brutal como punto final de un sábado mágico.

Por cierto, Romeo me regaló por mi cumpleaños un recopilatorio especial, que sacaron hace unos meses, para celebrar los 30 años de Los Secretos. Tiene 2 Cd´s con las mejores canciones y otros 2 DVD´s con videoclips y archivos de TVE que son una auténtica pasada. Además incluye un pequeño librillo que contiene toda la historia del grupo desde sus comienzos y la discografía completa. Una verdadera joya. Os lo recomiendo. Se llama ¨LOS SECRETOS. 30 AÑOS¨.

Eso por lo que se refiere al sabado. El domingo, o sea, hoy, pasamos el día en el campo. El tiempo no nos acompañó mucho, pero teníamos donde resguardarnos y la compañía era inmejorable, así que otro día genial.

Lo malo es que ahora estoy tan cansada que necesitaría otro fin de semana para descansar de este, jeje, pero ya se sabe que no se puede tener todo. Muaaaack!!

26 Junio 2008

1-Nombrar y linkear la persona que te lo otorgo: Bien, la persona que me otorgó este meme-premio fue gwenda, siempre tan linda acordándose de mi, aaiiiiinnsss!! gracias guapa, si es que eres un encanto de mujer, que si, que si.

Os recomiendo a todos que paséis por su blog y la conozcáis a ella y a su pequeñín.

Una suerte haberte encontrado. Espero estar a la altura y ¨bordar¨ este meme como tu dices, o al menos, no hacerlo muy mal, jeje…Allá voy:

2- Contestar a las siguientes preguntas:

Un alimento que no me gusta: Pues la cosa empieza difícil porque con lo zampona que soy la verdad es que hay muy pocas cosas que no me gusten, de hecho, así de pronto, no se me ocurre ninguna. A ver, a veeeer…vale, ya lo tengo, las berenjenas. Así como el calabacín me encanta, como todas las verduras, mmmmmmmmm, las berenjenas no me gustan demasiado. Aunque tampoco es que no me gusten, porque antes de ayer, sin ir más lejos, las cené, hechas al horno con otras verduritas: espárragos trigueros, tomate, pimiento, cebolla, calabacín y también unos champiñones. Servidas como acompañamiento del segundo plato, aunque yo solo comí las verduras, mmmmm, riquísimas y además debo decir que estaban condimentadas con un popurrí de flores que le daban un toque especial. Fantásticas.

Bueno, que me enrollo, el caso es que me comí la berenjena sin rechistar y estaba deliciosa, (aunque, debo decir que las había cocinado mi padre y eso es más que suficiente para que me gustaran, es un cocinillas genial). Por tanto, en realidad, no es que no me gusten, es más bien que nunca me apetece comerlas, igual que me pasa con las manzanas, que también me gustan mucho pero nunca, bueno, nunca nunca no, muy pocas veces, me apetece comerlas. Es curioso, no sé por que será.

Nombrar 3 comidas favoritas: La pasta, además de cualquier manera, no tengo problema: como plato, como acompañamiento, en ensalada, fría, caliente…en fin, la pasta. El arroz también me vuelve loca, y también de cualquier manera. Últimamente Romeo me lo hace con verduritas y salsa de soja y está para chuparse los dedos, ya colgaré la receta. Las ensaladas también me gustan muchísimo, siempre y cuando no lleven fruta o frutos secos o pasas. No es que no me gusten esas cosas, es solo que no me gusta mezclarlas con nada, no, no. La fruta la como de postre o entre horas, y los frutos secos o las pasas como picoteo, pero que no me lo mezclen con la comida, con los platos me refiero, cada cosa es para lo que es, jijiji. Aunque si me pones una ensalada con, por ejemplo, nueces o piña, me la como. Aparto la piña o las nueces y me las como después, luego en realidad puede decirse que juntos si, pero no revueltos.

Me gustan muchas cosas más, claro, y como no se muy bien si tengo que decir platos concretos o alimentos, lo digo todo y santas pascuas, jeje. Así que, además de lo anterior, también me vuelve loca el queso, el chocolate, por supuesto, las avellanas, los yogures, las patatas (ooooh, si, las patatas me alucinan y no me refiero solo a las patatas fritas, que también, sino a patatas en general, de cualquier manera vamos: cocidas, asadas, en ensalada, en puré, ¨patatas pobres¨, con huevos, mmmmmm…al horno, guisadas, como digo, de cualquier manera, jijiji. Que más, ah si: las frambuesas ( además estas a veces las bato con un poco de yogurt natural y luego las meto en unos moldes para hacer polos que son estupendos (de ikea, claro) metiendo por el medio alguna frambuesa entera, y están deliciosos; y también, esto mismo con fresas, mezclado digo, esta de vicio, probarlo), el helado (ahora le ha tocado el turno al helado de yogurt con frutas del bosque, pero también me gusta mucho el de chocolate con avellanas), …en fin, es que me gusta todo, pero todo tooooodo. ¡Jooooo! Ahora recuerdo que también me gusta mucho la crema de zanahoria, y últimamente también la de calabaza (solo tenéis que hervir la calabaza cortada en trozos con un poco de aceite y sal y luego pasarla por el pasapuré o la batidora con un chorrito de nata (para que quede más cremosa, pero es opcional) y un quesito, o varios, dependiendo de la cantidad de calabaza, claro, muy rica).

Bueno, como veis soy una auténtica zampona, que si, que si, que disfruto mucho con la comida y doy las gracias por poder comer, a diario y así de bien, no dejando nada en el plato, porque con la cantidad de gente que hay que no tiene que llevarse a la boca, lo contrario me parecería un acto egoísta, irresponsable e injusto. Si es que somos unos privilegiados y no nos damos cuenta.

Mi receta favorita: Bueno, pues con las recetas me pasa lo mismo que con las comidas, que no se cual elegir. Pero hay un postre que me llama especialmente la atención y cuya receta es un misterio para mi, y no será porque no suplicamos Romeo y yo un millón de veces que nos la dieran. Pero nada oyes, que no hubo forma, que es un secreto secretísimo. Es una Tarta de Chocolate, que raro ¿verdad?, jeje. La ponían en una cafetería estupenda de Santiago de Compostela, creo recordar que se llamaba ¨Airas nunes¨y estaba en la Rua Nova de Baixo, y sabía a bocadillo de nocilla. Imaginaros el bocata que nos preparaban amorosamente nuestras madres para después del cole, pero con la textura de una cremosa tarta, mmmmm…increíble. Y si querías te la acompañaban con nata muy montada o con chocolate caliente por encima o con las dos cosas. Pero a mí, por difícil que resulte de creer, me gustaba sola. Bueno, pues le pedimos la receta al dueño del bar, al cocinero, a los camareros, en fin, a todo el personal de la cafetería y no la conseguimos, ni siquiera cuando, días antes de marcharnos definitivamente de la ciudad, le comentamos este hecho a la camarera, para darla pena y que nos la diera, pero ni por esas tú, que no y que no. Por cierto, que bonito es Santiago de Compostela, con ese casco viejo lleno de preciosas callejuelas empedradas y de edificios antiguos, Y esa imponente catedral, y la plaza Quintana, uff!! Cuantos recuerdos… Cuando llueve se vuelve nostálgica y mágica y pasear por los soportales acompañada por el sonido de algún violín o de alguna gaita es todo un lujo. Lo echo de menos, mucho.

Bueno, que me pongo melancólica y se fastidia el meme, así que a lo que voy. Yo he llegado a la conclusión de que es una especie de tarta de pan, de esas que hacían antes nuestras abuelas, pero con nocilla. Lo que pasa es que tampoco conozco la receta de las tartas de pan y así, pues por mucho que quiera experimentar para conseguir el sabor, resulta imposible claro. Igual alguno de vosotros me puede ayudar, jejeje.

Mi bebida favorita: El agua, sin duda. Me encanta el agua y aunque no le hago ascos a ninguna, algunas me gustan más que otras. Allá donde yo vaya, siempre me llevo una botella de agua. Es como un anexo de mi cuerpo, jeje.

También me gusta muchísimo el zumo de naranja, mmmmm…fresquito por las mañanas con dos rebanadas de pan tostado integral con margarina. Una delicia para mi. Claro que, los fines de semana sustituyo esas rebanadas por dos tostadas y añado un Cola Cao, y el periódico, claro.

Últimamente también me estoy aficionando al té, sobre todo al té rojo, que ahora que llega el veranito me gusta mucho frío-frío. Y también me gusta el vino, pero no siempre me sienta bien y la cerveza, pero no suelo tomarla. Bueno vale, y el vermú. Pero de todo esto, me quedo con el agua.

El plato que sueño lograr: Me estoy dando cuenta ahora de que debería haber dejado lo de la tarta de chocolate con sabor a nocilla para este apartado, pero bueno, supongo que hay un montón de cosas que me gustaría saber hacer a la perfección. Veamos…el cocido montañés que hace mi madre, por supuesto, que rico por favor, y la fabada, que la hago pero no me sale del todo bien, y las croquetas, también de mi madre, claro, porque yo las hago pero no saben igual, jeje…y, buff, un montonazo de cosas, si, si…Si es que me gusta mucho la cocina, pero no se me da del todo bien y como Romeo es un gran cocinero y suele cocinar él, pues tampoco voy cogiendo practica. Pero bueno, no me quejo, que mal del todo no se me da.

Mi mejor recuerdo culinario: Bueno pues tengo unos cuantos y me va a resultar difícil optar por alguno de ellos.

Si cierro los ojos, lo primero que me viene a la cabeza es la imagen de todas mis tías y mi madre, abuela y prima, y yo claro, cocinando en la enorme cocina de la casa del pueblo la cena de Noche Buena. Que bien lo pasábamos, como nos reíamos, bueno, y lo seguimos haciendo, solo que ahora en otra casa.

Remontándome mucho en el tiempo, también me recuerdo de muy pequeñita con mi bisabuela, jugando a las muñecas en la cocina mientras ella preparaba la comida o la cena, según tocara. ¡Aaaayy, que bien me lo pasaba con ella!.

Y por supuesto tengo un millón de recuerdos con mi madre y con mi padre, o con los dos, en la cocina de casa. Y con mis hermanos, claro, que también han salido unos cocinillas, jeje.

3-Colocar el reglamento en mi blog. Ya esta.

4-Otorgarlo a 6 personas y avisarles en sus blog.

Buuuuuuuf, muy difícil. Creo que esta vez voy a hacer trampa, jijiji, porque como no conozco a mucha gente en la cocte siempre termino nominando a los mismos y deben estar un poquito hartos de mi, jeje (lo digo porque al parecer hay gente que no lleva muy bien esto de los memes, aunque a mi me gustan mucho la verdad)…Así que lo dejo abierto a todo el que se anime, no sin antes decir que a mi me ha gustado mucho hacerlo, me ha traído muchos recuerdos a la cabeza.

Y eso es todo. Bueno, no, en realidad tengo que decir, porque sino reviento, que aunque no las nomine expresamente para este meme-premio (por lo que he dicho más arriba, no porque no lo merezcan, que por supuesto que si), me gustaría mucho que lo hicieran curarme-de-ti, arori y Bruxana, y también Oli, porque chicas, soy muy cotilla, ya lo sabéis, y este meme es muy chulo y seguro que me revelaría muchas cositas vuestras que me ayudarían a conoceros más y mejor, jeje. Hale, ya lo he dicho, y ahora si queréis echarle la culpa a alguien que sea a Gwenda, por nominarme a mi, jijijijiji…es broma, ¿eh?

Oye, que me estoy dando cuenta ahora de que a Oli la conozco desde hace poquito y que, por esa razón, resulta que nunca la he nominado y, por tanto, no puede estar cansada de mis nominaciones, así que a ella si que la nomino de verdad, jejeje

Besucos para todas.